malos hàbitos
EL OÍDO, por
Nuestros malos hábitos lo están dañando
Sólo le damos valor al sentido del oído cuando lo perdemos: no oímos el teléfono, nos cuesta seguir una conversación en lugares con mucho murmullo, no captamos con claridad las frases pronunciadas por niños, subimos el televisor a un volumen que consideramos normal, pero que molesta hasta al vecino, y nuestros parientes se quejan de que hablamos a los gritos. Estas situaciones tienen un denominador común: se oye pero no se entiende bien. Es el inicio de la sordera. Normalmente la reacción del afectado es de resignación, o de negación del problema, y relacionan la pérdida de la audición a un deterioro ligado al envejecimiento.
Lo cierto es que no le prestamos la suficiente atención a nuestra salud auditiva. Por eso hay que tomar conciencia de que en esta patología es muy importante la prevención, ya que las pérdidas de audición leves sin tratar generalmente terminan agravándose, y los afectados, además de perder calidad de vida, son víctimas de trastornos psicológicos que pueden provocar miedo, soledad y depresión, entre otros
La sera constituye una de las enfermedades más frecuentes de la población y, a menudo muchas personas la niegan, a pesar de que en la actualidad existen enormes posibilidades que nos brindan la tecnología para tratar este problema en forma eficaz.
Se estima que en el mundo existen cerca de 560 millones de personas con sordera y esto viene acompañado de ruidos en el oído y otros síntomas.
Hay que evitar los ruidos que deterioran nuestros tímpanos:
La causa más frecuente de la sordera es la exposición excesiva al ruido intenso. En las grandes ciudades los ruidos sobrepasan los decibelios que puede soportar el oído y esto provoca serios daños, además los castigan, especialmente los jóvenes con la elevada potencia de la música en las discotecas, recitales y el uso prolongado de aparatos de música, como los reproductores portátiles o “walkman” con alto volumen.
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