Como puntualicé en el documento anterior (mi percepción docente), mi labor como maestra la desempeñé desde Septiembre del 2010 hasta Febrero del 2011, fue en una escuela de computación.
Un punto que no di a conocer en el documento anterior es que, lo que me trajo dificultad es el tiempo en el salón que tenia con los jóvenes pues de 5 horas 4 eran de teoría y sólo 1 de práctica así es que tenia que valerme de dinámicas y juegos, para que los muchachos no se aburrieran, y más aun cuando eran las clases a las 8 de la mañana.
Pero estos son “gajes del oficio” y como profesores debemos ajustarnos también a los estatutos de la institución en la que trabajemos, creo que la computación no es difícil y tampoco digo que la teoría no sea indispensable, pero sí requiere de mucha actividad(más que en otros cursos), es como dice el dicho “la práctica hace al maestro” y con al menos 2 horas utilizando los programas eran suficiente para que los alumnos entendieran mejor como manipularlos, porque a demás cuando apenas estaban empezando a agilizarse en el programa, ya había terminado la hora y tenían que desocupar las maquinas para el próximo maestro.
Cabe resaltar que esa institución sólo fui docente, porque es muy pequeña, por esa razón también opte por buscar mejores opciones de trabajo y superación.
Lo que me lleve de mis grupos fue muchísimo cariño de mis alumnos, y un sentimiento de mucha nobleza de ver que me convertí en una motivación para que no dejaran de asistir, sabiendo que la mayoría de mis alumnos no eran de Xalapa, y que se hacían al rededor de una hora para llegar hasta la escuela, aún a la fecha sigo en contacto con mis alumnos y me comentan que me extrañan y yo los recuerdo con verdadera estima.
Quiero aclarar que la oportunidad de cubrir un interinado, no fue fácil, pero ahora que tengo 2 meses, en la escuela primaria las cosas son distintas que en la primera escuela, por que me enfrento a un mundo desconocido, pues como sabemos la teoría y la practica distan mucho, pero bueno, la belleza de la docencia consiste en ir (creo yo) humanizando a los niños y a nosotros mismos, dar un poco más de lo que nos piden aunque se que es difícil, tanto por el tiempo, como por las exigencias de la vida en un mundo globalizado.